Budapest es una ciudad con muchas facetas, y este recorrido te invita a saborear cada una de ellas. Comenzando en una bonita plaza a orillas del río con vistas panorámicas al lado de Buda, la ruta se adentra en el centro de Pest con un objetivo claro: un puesto de lángos donde se fríe la masa hasta alcanzar un dorado perfecto, un restaurante familiar de tres generaciones cuyos fundadores inventaron el primer servicio de entrega de almuerzos de Hungría, y una pequeña tienda dentro de un mercado cubierto donde se venden untables y galletas saladas caseras.
Por el camino, descubrirás la historia de la insólita primera cola de comida rápida de la Guerra Fría; la historia del goulash mucho antes de que se convirtiera en un plato nacional; degustarás un mosto de uva espumoso de la región vinícola de Tokaj, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO; y pasarás por el barrio judío para admirar el arte callejero y entrar en un legendario «ruin bar».
Todo esto se desarrolla en un grupo reducido de no más de 12 personas, con tiempo de sobra para hacer preguntas durante el recorrido. Las visitas matutinas terminan con un «chimney cake» para comer sobre la marcha; las visitas vespertinas concluyen sentados, degustando una versión vegana de un postre húngaro clásico.