Adéntrese en un intrincado laberinto subterráneo, compuesto en su día por más de 20.000 pasillos, de la mano de un guía experimentado.
Descubrirá los nombres y bocetos que dejaron los que trabajaron aquí hace siglos. Esta extensa red de cuevas, con capacidad para albergar hasta 50.000 personas, sirvió de santuario a muchos residentes de Maastricht durante la Segunda Guerra Mundial.
Bajo la superficie se construyó una zona de evacuación totalmente equipada, con alumbrado eléctrico, megafonía, panadería, aseos, capillas, un pequeño hospital, bombas de agua y muchas otras instalaciones. Aunque nunca se utilizaron en su totalidad, los restos de esta ciudad subterránea siguen siendo visibles hoy en día.
Este viaje ofrece una visión fascinante de un capítulo oculto de la historia, grabado en piedra bajo las bulliciosas calles de Maastricht.