Empieza el día al estilo local: con una taza de café, el sol acariciándote la piel y el sabor de las delicias provenzales a cada paso. El casco antiguo de Marsella es auténtico, colorido y está lleno de historias. Pasearás por sus estrechas callejuelas, entre puestos de especias y antiguas fachadas de piedra, degustando los sabores de una parte de la ciudad que aún conserva su auténtico ambiente de vida cotidiana.
Tu viaje culinario comienza con un desayuno en una pastelería histórica que lleva generaciones elaborando repostería local. Prepárate para saborear tanto clásicos hojaldrados y mantecosos como algunas delicias sorprendentes, todo recién hecho desde cero. A continuación, llevarás tu experiencia a otro nivel —literalmente—. Te espera una parada en una azotea, donde podrás degustar una copa de néctar local mientras contemplas unas vistas que te permiten apreciar la ciudad en su conjunto.
A medida que te adentras en el casco antiguo, rodeado de los aromas y las especias del Mediterráneo, visitarás una botica recóndita con siglos de antigüedad. Aquí, los aromas de la Provenza inundan el aire: hierbas secas, aceites infusionados y remedios que no han cambiado en doscientos años. A continuación, te espera una selección de aperitivos locales, bocados auténticos que Marsella perfeccionó mucho antes de que se la reconociera como destino gastronómico. También degustarás vino rosado, poniendo fin a tu recorrido con los sutiles sabores de la campiña provenzal.